De la leche al alimento sólido
Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido.
Hebreos 5:12
¿Le gustaría saber por qué el Cuerpo de Cristo ha tenido tantos problemas en los últimos años? ¿Le gustaría saber por qué el diablo ha podido exhibir públicamente nuestras debilidades? ¿Le gustaría saber por qué en vez de estar unidos y fuertes más bien estamos divididos por las frecuentes contiendas y críticas entre nosotros?
Es porque el pueblo de Dios tiene necesidad de leche, y no de alimento sólido, como dijo el Señor en Hebreos. ¡Todavía son bebés! La gran mayoría del pueblo de Dios no conoce Sus caminos.
Por eso, Él nos ha comisionado a enseñar a los creyentes que son inexpertos en la Palabra de justicia y ayudarlos para que maduren en la fe. Usted podría argumentar: “Claro, usted es predicador, pero yo, ¿qué puedo hacer?”. Bueno, le diré. Yo creo que Dios nos ha llamado a ambos a hacer algo. Usted puede leerlo en Hebreos 3:13: «Antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy...».
Para mí, éste no es un versículo más de la Biblia, sino una orden directa del Señor. Gloria y yo recibimos ese mandato hace algunos años, cuando estábamos predicando en Australia, y nos inspiró a empezar el programa diario de televisión. Pero no fue una orden solamente para nosotros, sino que es una orden que cada uno debe obedecer en su propia vida.
«Exhortaos los unos a los otros cada día»: le pido que hoy ore y tenga comunión con Dios acerca de ese versículo. Pregúntele cómo quiere Él que usted cumpla esa orden. Quizá Él le diga que apoye a ministerios como el de Gloria y el mío, que enseñan todos los días la Palabra de Dios sin excepciones. Quizá le diga que se sumerja en la Palabra de Dios para que se acerque a los que encuentre en el camino, y los anime a seguir adelante y a crecer en Jesús.
Lo que Él le diga, ¡hágalo! Hay una iglesia afuera llena de niños espirituales, y cada día se añaden más. Usted puede ayudarlos a pasar de la leche al alimento sólido. Comience hoy a exhortarlos.


