From Faith to Faith—Daily Devotional

La voluntad de Dios es la libertad
Gloria Copeland
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Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.

2 Corintios 3:17

Si pudiera resumirse la voluntad de Dios en una palabra, sería la palabra libertad. Dios quiere que todos sean del pecado, de las enfermedades, de la pobreza, de la opresión y de cualquier otra maldición.

Esa libertad es lo que Jesús vino a darnos. Él dijo: «El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos» (Lucas 4:18). Jesús les enseñó a Sus discípulos a realizar lo mismo. Si usted es un creyente nacido de nuevo, deberá hacer eso también.

Algunos dicen: “Bueno, yo no sé nada al respecto. Puede ser que ésa no  sea  la voluntad de Dios para este tiempo”.

Observe que en la Biblia se nos enseña que Dios nunca cambia. Él no ha cambiado Su voluntad para el mundo. Él no hace una cosa por algún tiempo y luego cambia de parecer en cuanto a ello. La vida de Jesús hace 2000 años fue un cuadro perfecto de la voluntad de Dios, y todavía lo es. Por eso, dejó instrucciones de ir y hacer las obras que Él hizo, y envió al Espíritu Santo para darnos el poder para hacerlas.

Jesús todavía quiere hacer la voluntad del Padre aquí en la Tierra, pero la hará por medio de nosotros. Él tiene que obrar en nuestra vida hasta que estemos dispuestos a despojarnos de nuestras tradiciones y a dejarle hacer Su obra. Eso es lo que la Iglesia primitiva hizo. Los creyentes empezaron con un avivamiento porque hicieron lo que Jesús les enseñó. Adondequiera que iban, libertaban a la gente.

Oremos por la iglesia de hoy para que le traiga al mundo la libertad de Dios. Dejemos de poner en duda la voluntad de Dios y empecemos a llevarla a cabo. Jesús dijo  que las obras que Él hizo, nosotros las haríamos también, y aun mayores ( Juan 14:12). Es hora de que empecemos donde Jesús terminó y libertemos a los cautivos.

Scripture Reading:

Isaías 61:1-11