Acerca de KCM

43 años conectando a las personas con el amor de Dios y la fe

En mayo de 1967, mientras Kenneth Copeland caminaba a la orilla del río Arkansas en Tulsa, Oklahoma, el Señor depositó en su corazón la visión de predicar el evangelio a las naciones, a través de todo medio disponible. Y llevar así, el mensaje no adulterado de fe; a fin de suplir las necesidades de todas las personas del mundo.

Todo comenzó con simples pasos de obediencia y fe; viviendo en amor, en integridad y conforme a la Palabra de Dios.

En 1957, a la edad de 20 años, la famosa canción interpretada por Kenneth: Pledge of Love se encontraba en el catorceavo lugar de las listas nacionales, y en el primer puesto de las listas locales. Aparentemente, él tenía un futuro exitoso en su carrera como cantante, incluso se presentó en el programa televisivo American Bandstand; así como junto a Ricky Nelson en la revista Dig. No obstante, Dios tenía otros planes. Él conoció a Gloria y le pidió matrimonio en su primera cita, lo cual ella aceptó. En ese entonces, vivían en un apartamento rentado, sólo tenían una cama con ruedas, una cafetera para cocinar y mantenían la comida afuera para conservarla fría. No gozaban de abundancia, pero un día que Gloria leyó la Biblia de Kenneth, la cual le regaló su madre, ella oró: «Dios, toma mi vida, y haz algo con ella». Poco tiempo después, Kenneth conoció a Jesús y cinco años más tarde, a los 30 años de edad, le obedeció al Señor: empacó sus pertenencias y junto a su familia se mudó a Tulsa, Oklahoma, con el propósito de involucrarse en Oral Roberts University en el verano de 1967.

Kenneth llenó una solicitud para ingresar como copiloto de Oral Roberts y finalmente formó parte de la tripulación que viajaba a las reuniones y cruzadas. Durante esa época, él aprendió mucho a través del entrenamiento en su trabajo. Unos meses después, recibió el llamado para iniciar su propio ministerio. El 7 de septiembre de 1967 surgieron los Ministerios Kenneth Copeland.

En cierta ocasión, Kenneth Copeland declaró: «Los Ministerios Kenneth Copeland surgieron por amor a las personas, y por el compromiso de llevarles la Palabra». «Nuestras vidas están comprometidas para ministrar a la gente. Cuando declaramos: “Estamos aquí para usted”, hablamos en serio. Todo lo que hacemos —cada prédica, cada programa de televisión, en cualquier lugar que ministramos, todo lo que declaramos y realizamos— ha sido puesto en oración. Todo ha sido pensado y diseñado para ministrar a las personas. Dios nos llamó para compartir Su mensaje de amor y fe al mundo entero. Usted es importante para nosotros; por tanto, deseamos ayudarlo a encontrar las respuestas que necesita de la Palabra».

Kellie Copeland Swisher, hija de Kenneth y Gloria, considera que sus padres son distintos porque ellos viven conforme a la Palabra. Ella cita: «La gente ahora utiliza frases como: “La Iglesia de la Palabra”, “personas de la Palabra”, “el movimiento de la Palabra”». Sin embargo, hace cuarenta años se conocía poco de la fe. Y para nosotros no era un movimiento, sino un estilo de vida. Mi mamá y mi papá nos enseñaron que si lo leíamos en la Palabra, debíamos formar nuestra vida en base a ello. Nuestra existencia se acoplaría a la Palabra. Ellos viven de esa manera; cada decisión que toman, se basa en las Escrituras».

Su hijo, Jonh Copeland, el Gerente General de KCM ?por sus siglas en inglés? añade: «La integridad, tanto en sus vidas como en la Palabra de Dios, ha mantenido firme al ministerio durante 40 años; y así permanecerá 40 años más. Algunos han declarado que la palabra de fe enseña que uno jamás tendrá problemas, y eso no es cierto. En nuestras familias ha habido adversidades; algunas veces simplemente se afrontan circunstancias. No se trata de pasar obstáculos o adversidades, sino de cuál será su reacción al enfrentarlos. ¿Cómo se comportará? ¿Qué hará? Siempre hay una opción; y nosotros no fuimos criados sólo para tomarla, sino para pelear por ella. Prevalecer en contra de la dificultad, confiar en Dios y en la integridad de Su Palabra; a fin de alcanzar la victoria».

Kenneth y Gloria aprendieron el principio de acercarse a Dios en fe. Gracias al Señor, ellos les enseñaron a sus hijos, a sus nietos y a todos sus socios alrededor del mundo, sobre el poder que existe al acercarse al Señor y a Su Palabra cada día; en todas las áreas de sus vidas, convirtiéndola así en una gran herencia, un gran legado.

¡Y esta herencia continúa para la gloria de Dios!

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