Como creyente
nacido de nuevo, usted tiene un pacto, o contracto, con Dios. En
ese pacto, Dios le garantiza el derecho de gozar de plena salud.
Si usted experimenta síntomas de enfermedad o de alguna dolencia,
Él ya hizo lo necesario para que usted reciba la sanidad
(Santiago 5:14-16). Pero la Biblia dice que usted tiene un
adversario: el diablo, y a él le gustaría que usted permanezca
en tinieblas en cuanto a esas promesas del pacto.
Dios dice en
su Palabra: "Yo soy Jehová tu sanador” (Éxodo 15:26). La Biblia
dice que en Dios no hay sombra de variación (Santiago 1:17).
Dios es tan consecuente que su sombra ni siquiera se mueve. Si
Él antes quería que su pueblo fuera sano, ahora también lo
quiere sano. A pesar de lo que haga el diablo, usted puede
recibir la sanidad de parte de Dios. Así como recibió la promesa
de salvación, puede recibir esta promesa y disfrutar de buena
salud física.
Usted tiene la
palabra de Dios: un arma efectiva y poderosa contra el diablo y
contra la enfermedad y la dolencia. Vuelva a la escuela —la
Escuela de Sanidad— y aprenda a usar esa arma, y aférrese a su
sanidad.
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