El lugar secreto
Pasé todo el fin de semana oyendo sus casetes del estudio Bajo su sombra y meditando en el Salmo 91. Terminé los casetes dos horas antes de que pasaran aquellos tornados devastadores por el suroeste de Missouri. Pedimos que la sangre protegiera nuestra propiedad y aunque cayó granizo del tamaño de pelotas de golf y un tornado tocó tierra cerca de nosotros, no sufrimos NINGÚN daño y hasta las ramas muertas se quedaron en los árboles que rodean nuestra propiedad. Creemos que fuimos protegidos de esta tormenta como resultado directo de poner en práctica lo que usted nos ha enseñado. - N.A. | Missouri
No hay que temer
Gracias por ponerse de acuerdo conmigo en cuanto a la partida de mi esposo para el Oriente Medio. El 28 de abril me desperté sobresaltada y supe que algo andaba mal. Leí el Salmo 91 y oré hasta que tuve paz. El 29 de abril, el comando de mi esposo llamó para informarme que hubo un incendio en su campamento, pero, alabado sea Dios, aunque perdieron sus pertenencias, solo hubo seis lesiones leves entre los 220 soldados. Gracias por enseñarme a pedir por la sangre de Cristo y a orar con el Salmo 91. - S. | Louisiana
Ten seguridad de que Él te librará.
Mi mamá tenía siete meses de embarazo cuando fue arrastrada por un tornado y luego arrojada al suelo. Aunque ella y mi hermana sobrevivieron, un espíritu de temor rondó nuestro hogar durante toda mi niñez.
Con el paso de los años he vencido muchos temores con el apoyo amoroso de mi esposo y el programa La voz de victoria del creyente. Leemos la Palabra a diario, incluyendo el Salmo 91, y escuchamos el programa. Pero durante una mudanza abandonamos esa rutina por varios días. El 3 de mayo, cuando sonaron las alarmas de tornado, caí presa de un temor paralizante que no había experimentado en años. A la mañana siguiente me propuse firmemente estar preparada para que eso no volviera a sucederme jamás.
Reanudamos nuestra rutina de leer la Palabra y ver el programa. Dos noches después, los cielos se ennegrecieron, las alarmas rechinaron y el temor empezó a trepidar en mi corazón, pero esta vez me había alistado para la batalla. Leí el Salmo 91 y cuando el granizo empezó a pegar duro en las puertas de vidrio, un valor sobrenatural se apoderó de mi espíritu y le ordené al granizo: «En el nombre de Jesús, ¡para!» Así sucedió de inmediato.
A 40 millas de aquí los tornados causaron grandes daños, pero nuestra propiedad no sufrió un solo daño, y «¡no tengo más temor!»
También quisiera informar que tras aumentar al doble nuestras ofrendas a KCM, los beneficios de la pensión de mi esposo casi se han duplicado. Cuando él se jubiló hace cinco años, le dijeron que sus beneficios eran fijos y nunca cambiarían, pero el Congreso aprobó una ley que cambió sus beneficios de algún modo. ¡Gloria a Dios! Sólo Él puede cambiar al gobierno, y nosotros somos la prueba. ¡Él puede y quiere!
Gracias por enseñarnos a no tolerar el temor, y por alentarnos a dar el doble. - L.W. | Missouri
Él es mi refugio y mi fortaleza
Usted nos envió el casete titulado Promesas del Pacto y hemos hecho estas oraciones todos los días. Mi esposo y yo estábamos en casa cuando sonó la alarma de tornado y nos enteramos que un tornado iba dirigido justo hacia nosotros. Oramos para pedir la sangre de Cristo sobre nosotros, nuestra familia y la gente de nuestra ciudad en Springfield, Missouri. Luego vimos cómo los árboles afuera se quedaron asombrosamente quietos.
Mi cuñado vive 2,5 millas al norte de nuestra casa y vio el tornado despedazar casas a su paso y es testigo de cómo se detuvo repentinamente y se disipó por completo. Nosotros sí alcanzamos a ver una cola pequeña del tornado cuando pasó sobre nuestra casa.
Más tarde manejamos por nuestro vecindario y los daños eran terribles media milla a la redonda. El anunciador del estado del tiempo dijo que en los 17 años que ha vivido en Springfield, nunca había visto una tormenta tan terrible.
Mi esposo dice: «No hay nada que le pueda al Salmo 91». - A.D. | Missouri
No dará tu pie al resbaladero [¡sobre una mina!]
Nuestro hijo presta servicio militar en Afganistán como controlador de tráfico aéreo. Hace poco salió en una misión y entraron en una zona de combate. Él cumplió su labor de dirigir los ataques de los helicópteros, y cuando se dispuso a montarse en el helicóptero para el viaje de regreso, tropezó y cayó. Cuando miró atrás, se dio cuenta de que había tropezado con una mina. ¡Gracias a Dios no explotó! Mi hijo siempre lleva la tarjeta de KCM con el Salmo 91 en su bolsillo y lo recita a diario. Nuestra familia es prueba viviente de que sí da resultado. También digo la oración de protección de Kellie (que está en su libro) todos los días. Les agradezco a usted y a su equipo por orar por mi hijo y todos nuestros soldados. - N.T. | Louisiana
Contigo estaré en la tribulación
Hace unos dos meses envié una petición de oración. Tenía dificultad para superar una experiencia dolorosa del pasado y también necesitaba empleo. Su respuesta me levantó el ánimo. Me he sobrepuesto totalmente a mi pasado y anticipo el futuro con positivismo y con la ayuda del Señor. Fue algo milagroso. Estoy segura de que sus oraciones me ayudaron a pasar los momentos difíciles, y además ahora tengo un buen trabajo.
Su ministerio me abrió los ojos a muchas cosas. Pido a Dios que le ayude a alcanzar más y más personas todos los días. Gracias. - Martha | Sudáfrica
Me invocarás, y yo te responderé
Sus mensajes en la revista La voz de victoria del creyente han cambiado mi vida y me han librado del temor. Cada vez que el diablo trata de sembrarme temor y duda, sé de inmediato cómo echarlo fuera.
El año pasado dirigí un equipo en un proyecto de muchos millones de dólares que casi me echó por el suelo. Un buen día me sentí tan cansado y estresado que llamé a su línea de oración. No le había encomendado mis labores al Señor, y por eso Él no había dirigido mis pasos. Cuando llevaba unos cuatro meses en el proyecto reconocí que era presa del temor al fracaso, el temor a la muerte y la ansiedad, y estaba tan mal que me enfermé.
Entendí lo que me pasaba un viernes por la noche mientras leía una de sus revistas donde se hablaba del temor. Me arrepentí, oré, le encomendé mi trabajo al Señor y le pedí que me guiara. Tres meses después, mi equipo fue el único que terminó dos semanas antes de lo programado. Fui premiado con dinero y vacaciones, y hace poco me subieron de puesto, me aumentaron el sueldo y me dieron el premio de la junta, uno de los más prestigiosos de la empresa.
Su enseñanza acerca de sembrar, segar y diezmar se arraigó en mi corazón, por eso durante todo el año pasado sembré en buen terreno. Ahora estoy segando la cosecha. Leí una de sus meditaciones diarias titulada Elija su profesión, y confesé la Palabra para un ascenso. Aunque solo he estado dos años en ese departamento, Dios me favoreció por encima de los demás candidatos que tenían varios años de experiencia.
El Señor también me bendijo económicamente con la venta de mi casa. Pude comprar una casa más grande, contribuir al fondo de construcción de mi iglesia, ayudarle a mi hermano con la cuota inicial de su casa y ser bendición para la familia de una madre soltera.
Gloria a Dios por sus bendiciones en mi vida y por poder contar con usted y su equipo de oración en mi vida. - A.G. | Canadá
Sale la osteoporosis, entra la salud
Le escribo para darle las gracias y contar mi testimonio. A los 26 años me diagnosticaron osteoporosis severa después de tener a nuestro primer hijo. Los doctores nos dijeron que no deberíamos tener más niños y que yo tenía que tomar un medicamento para tratar de regenerar la masa ósea, o como mínimo mantener la que tenía. También dijeron que muy probablemente iba a necesitar silla de ruedas a una edad prematura.
Hoy le escribo, tras regresar de nuestro primer Congreso de Creyentes del Suroeste, ¡con otro informe médico! He recuperado por completo la masa ósea perdida, tuve otro hijo y ¡nunca me he tomado una sola pastilla por receta médica!
Mi esposo y yo fuimos salvos hace apenas un año y empezamos a aferrarnos al mensaje de la sanidad. Gracias por sus enseñanzas, nunca podría expresar con palabras nuestro aprecio por la manera en que su rendición al Espíritu ha cambiado nuestras vidas. - J. S. | Texas
La oración trae sanidad
Llamé a su línea telefónica de oración y la señora que oró por mí fue clave para mi sanidad. Había padecido de infecciones que no sanaban. Después de que ella oró, empecé a mejorarme. A las dos semanas sané por completo. Tengo mucha gratitud por su ministerio de oración. - J.A. | Nueva York
Ingresos dobles
Estuve en el Congreso de Creyentes de la Costa Oeste el verano pasado. Oí a Kenneth hablar sobre «El doble». De inmediato aumenté al doble mis ofrendas mensuales. También compré todas las grabaciones de la convención y empecé a oírlas en mi viaje diario al trabajo.
Un día caí en cuenta: «Si he hecho un acuerdo de pacto con KCM y he duplicado mis ofrendas, entonces puedo esperar que mis ingresos se dupliquen. Y como mi ingreso tiene que duplicarse, entonces mi lista de clientes tendrá que multiplicarse por dos» Eso me emocionó.
Trabajo en ventas y he estado con la misma empresa siete años. Soy el mejor vendedor y también el gerente de ventas. Tengo una base de clientes con los que he trabajado durante varios años y recibo un buen ingreso. Como no he tenido que hacer llamadas nuevas en más de dos años, tendría que empezar a hacer llamadas para aumentar al doble mi número de clientes.
A la mañana siguiente entré a mi oficina y le dije a mis jefes: «Mi meta diaria acaba de duplicarse. De hecho, me he propuesto duplicar mi lista de clientes y mi ingreso anual».
Fui de inmediato al teléfono y empecé a hacer las llamadas. Tuve una unción increíble y sentí que las llamadas fueron fructíferas. Dios me respaldó en la retaguardia y me apoyó en la vanguardia. Una semana y media después mis jefes me dijeron que una de las vendedoras de nuestro equipo acababa de avisarles que iba a renunciar en dos semanas. Ella tenía clientes muy buenos, y ellos me dijeron: «Vamos a darte a ti la mayoría de sus cuentas más lucrativas».
¡Gloria a Dios, el doble ya se está haciendo una realidad! No sería así si yo no hubiese declarado que mi meta era alcanzar el doble. En el pasado cuando alguien renunciaba, siempre adjudicaban las cuentas a otros vendedores para ayudarles a aumentar sus clientes. Yo era el único en la empresa que se mantenía en una posición firme y holgada.
Me dieron 46 de sus cuentas más lucrativas, ¿no es asombroso? ¡Me encanta la fidelidad de Dios! Gracias también a ustedes por su fidelidad. - B.M. | California